Los residentes de Gramoven, un sector del municipio Libertador de Caracas, se encuentran en estado de shock tras la denuncia de un niño de siete años que sufrió graves maltratos por parte de su padre. El presunto agresor, conocido como Marcos Roan Rondón Valles, fue detenido por los funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).
El comunicador de sucesos, Román Camacho, reportó que el niño sufrió golpes severos, tratos crueles y torturas. Se estableció que Rondón le propinaba golpizas en diferentes partes del cuerpo, incluido el rostro, la espalda y el pecho. Además, el niño fue sumergido en agua fría y, en algunos casos, encerrado en un congelador.
La situación causó una ola de indignación entre los vecinos, quienes alertaron a las autoridades. Posteriormente, la Dirección de Investigaciones Penales (DIP) y el Consejo de Protección del Niño, Niña y Adolescente intervinieron para rescatar al menor y detener a su agresor.
Los agentes de la PNB que operan en Ciudad Caribia lograron arrestar a Rondón tras recibir la denuncia. Este fue llevado a los calabozos de Maripérez. Durante la revisión de antecedentes, se reveló que tenía registros de un homicidio intencional datado en 2010, lo que aumenta la preocupación sobre su potencial para causar daño a otros.
Rondón se encuentra bajo la custodia del Ministerio Público, que llevará a cabo la investigación del caso. Hasta el momento, no se ha informado si se le ha concedido prisión preventiva o si se encuentra en libertad bajo medidas cautelares.
Este incidente de violencia infantil ha suscitado alarma en Caracas y ha reavivado el debate sobre la necesidad de endurecer las sanciones para los casos de maltrato infantil. El niño, cuya identidad se mantiene en anonimato, está recibiendo atención médica y psicológica para tratar las secuelas físicas y emocionales del abuso que sufrió a manos de su padre.
Las autoridades han instado a la comunidad a que denuncien cualquier caso de violencia contra menores a través de los canales correspondientes.
DCN/Agencias