Recorte de fondos a USAID provoca incertidumbre en Latinoamérica y pone en peligro importantes programas sociales

América Latina se enfrenta a las repercusiones de la reducción de fondos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), que en 2024 asignó 2 mil 300 millones de dólares a la región. Esta decisión, impulsada por el presidente Donald Trump, pone en riesgo la continuidad de programas en 130 países, afectando a millones que dependían de la cooperación estadounidense.

La medida inicialmente se pensó como un recorte temporal por noventa días para «reducir el gasto público y reevaluar la eficacia de los programas». Sin embargo, el magnate Elon Musk ha expresado que «ha llegado el momento de que muera» Usaid, una agencia con más de seis décadas de operación. Aunque un juez federal bloqueó la decisión, Trump planea reducir el personal de la agencia de 10 mil a 290 empleados esenciales, y ha transferido su control al Departamento de Estado.

En 2024, Usaid distribuyó más de 44 mil millones de dólares en ayuda global, de los cuales 2 mil 300 millones fueron para América Latina. En Colombia, los fondos alcanzaron casi 400 millones de dólares, destinados a áreas como humanitaria, cooperación judicial, y sanidad, entre otros. La reducción de fondos impacta problemas clave, como la gestión migratoria en zonas fronterizas con Venezuela y Ecuador, afectando entidades como Migración Colombia.

Las restricciones también se extienden a Brasil y Perú, donde se teme una caída en el financiamiento para la protección de la Amazonía y la lucha contra el narcotráfico. En Brasil, Usaid había acordado 300 millones de dólares hasta 2030 para la preservación del ecosistema amazónico. En Perú, se podrían ver afectados 630 millones de dólares dirigidos a diversas ONG.

Guatemala enfrenta el congelamiento de 275,3 millones de dólares, poniendo en riesgo proyectos en justicia y salud. En Honduras, donde se recibieron cerca de 100 millones, sectores como salud y educación también se verán afectados. Aunque el Gobierno de Xiomara Castro minimiza el impacto, se advierte sobre las consecuencias en la protección de víctimas desplazadas.

En El Salvador, el retiro de fondos amenaza iniciativas de desarrollo humano. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum celebra la suspensión, aunque organizaciones alertan sobre la posible desaparición de recursos vitales para migrantes. En República Dominicana, el presidente Luis Abinader pidió restablecer la ayuda a Haití, señalando el riesgo de una crisis migratoria que afecta a toda la región. La reducción de los fondos estadounidenses representa un reto significativo para los Gobiernos debido a su papel esencial en la asistencia humanitaria.

DCN/Agencias

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