En el año 2024, se registraron al menos 8.938 muertes de migrantes, convirtiéndose en el más letal de la historia según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Este número representa un aumento en comparación con las 8.747 muertes del 2023, marcando así el quinto año consecutivo de incremento en estas cifras.
La OIM publicó este informe el 21 de marzo, indicando que los datos ofrecidos son conservadores y que se sospecha que el número real de fallecidos podría ser aún mayor. La distribución de los decesos muestra que Asia lidera con 2.778 víctimas, seguido por el mar Mediterráneo, que registró 2.452 muertes. En África se documentaron 2.242 fallecimientos, mientras que en las Américas se confirmaron 1.233, de las cuales 341 ocurrieron en el Caribe y 174 en la región del Tapón del Darién, entre Colombia y Panamá.
Ugochi Daniels, subdirector general de la OIM para Operaciones, enfatizó que detrás de cada una de estas cifras hay una persona cuyo fallecimiento tiene un impacto devastador. Hizo un llamado a la necesidad de una respuesta internacional coordinada para abordar el aumento de muertes en las rutas migratorias.
La OIM lleva a cabo un programa para recopilar datos sobre migrantes muertos o desaparecidos. Julia Black, responsable de este proyecto, mencionó que hay «miles» de casos de personas cuya identidad es difícil de establecer, lo que agrava la tragedia. Señaló también que la falta de información precisa sobre los riesgos que enfrentan los migrantes dificulta la implementación de respuestas efectivas.
La organización insiste en que para reducir estas muertes es crucial establecer rutas migratorias legales y seguras. El informe destaca la urgencia de abordar la situación para evitar que más familias atraviesen el sufrimiento de perder a un ser querido en estas circunstancias.
DCN/Agencias