El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, alertó el 17 de marzo sobre el riesgo que corren los avances en salud logrados en los últimos 20 años, debido a recortes de financiación por parte de Estados Unidos, principal donante en programas como la lucha contra la malaria.
Durante una rueda de prensa, Tedros indicó que estos recortes afectan el suministro de diagnósticos, medicamentos y mosquiteros para la malaria, lo que podría revertir 15 años de progreso y generar 15 millones de casos adicionales. La ayuda estadounidense ha sido fundamental, con un impacto en 2.200 millones de casos evitados.
En relación al VIH, la suspensión del Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del Sida (PEPFAR) también ha ocasionado interrupciones en servicios de tratamiento y prevención en más de 50 países. Ocho naciones enfrentan graves faltas en terapia antirretroviral y podrían quedarse sin medicamentos en los próximos meses, lo que podría resultar en más de 10 millones de nuevos casos de VIH y tres millones de muertes relacionadas.
Tedros destacó que este recorte de financiación se produce en un momento crucial, con un resurgimiento del sarampión, que desde 1974 ha salvado casi 94 millones de vidas gracias a las vacunas. Además, mencionó que la polio, así como la vigilancia de enfermedades como la gripe aviar, también se ven afectadas por la falta de recursos.
Se estima que cerca de 24 millones de personas en crisis sanitarias podrían perder acceso a servicios de salud esenciales, ya que más de 2.600 centros en doce regiones han suspendido sus servicios total o parcialmente. El campo de refugiados de Cox’s Bazar en Bangladesh enfrenta interrupciones en diagnósticos y tratamientos de hepatitis C, y los 700 laboratorios de la OMS para el sarampión y rubeola, financiados únicamente por EE.UU., podrían cerrar.
La situación de la tuberculosis también es grave, especialmente en 27 países de África y Asia que reportan problemas severos en diagnóstico y tratamiento. Nueve países informan carencias en el suministro de medicamentos, poniendo en peligro la vida de los afectados. Durante la pandemia de COVID-19, se registraron 700.000 muertes adicionales por interrupciones en servicios contra la tuberculosis.
La OMS ha solicitado acciones urgentes para evitar más interrupciones en estos importantes servicios de salud, con el fin de proteger los logros alcanzados y las vidas de millones de personas.
DCN/Agencias