Rusia y Estados Unidos han llegado a un acuerdo para garantizar la implementación de la Iniciativa del Mar Negro, según anunció el Kremlin el 25 de marzo. Este pacto busca asegurar la seguridad de la navegación en la región, prohibir el uso de la fuerza y evitar que embarcaciones comerciales sean utilizadas para fines militares. Se realizarán inspecciones para asegurar el cumplimiento de estas condiciones.
El acuerdo también contempla que Estados Unidos colabore en restablecer el acceso de Rusia a los mercados internacionales para la exportación de productos agrícolas y fertilizantes, así como en la reducción de los costos de seguros marítimos y la mejora del acceso a puertos y sistemas de pago globales. La entrada en vigor del acuerdo está condicionada a la eliminación de sanciones y restricciones relacionadas con el comercio agrícola y alimentario de Rusia.
El presidente estadounidense, Donald Trump, destacó que detener las muertes en el conflicto entre Rusia y Ucrania es fundamental para avanzar hacia una solución duradera. En línea con esto, el ministro de Defensa de Ucrania, Rustem Umerov, confirmó que todas las partes han acordado las condiciones para una «navegación segura». Sin embargo, enfatizó que Kiev mantendrá vigilancia sobre el movimiento de buques rusos en el mar Negro, advirtiendo que cualquier incumplimiento podría ser considerado una violación del acuerdo.
Por otro lado, se ha mencionado que Rusia y Ucrania desean establecer medidas para prohibir ataques a la infraestructura energética en ambos lados de la frontera. En días recientes, ambos países se han acusado mutuamente de bombardear este tipo de objetivos. Moscú especificó que el acuerdo abarca refinerías de petróleo, oleoductos, gasoductos, instalaciones eléctricas, centrales nucleares y presas hidroeléctricas. Cualquier violación de este acuerdo por una de las partes permitiría a la otra considerarse libre de cumplir con sus compromisos.
La delegación ucraniana también ha solicitado continuar con los canjes de prisioneros de guerra y el retorno de niños que han sido trasladados de manera forzada hacia Rusia, según lo indicado por la Administración estadounidense y ratificado por Umerov.
DCN/Agencias