El Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), ha cobrado protagonismo recientemente por los aranceles diferenciados que el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha impuesto a este país, fijándolos en un 10 % frente al 20 % del resto de la UE.
Con un clima de cuestionamiento hacia los efectos económicos del Brexit, el enfoque de Trump ha reavivado el discurso sobre la autonomía estratégica que podría traer consigo la salida del bloque europeo. El asesor de Trump, Sebastian Gorka, declaró en la BBC que el Brexit ha reafirmado la independencia del Reino Unido, sugiriendo que este trato especial es solo el inicio y que los aranceles podrían mejorar.
El Gobierno de Keir Starmer ha decidido «mantener la calma» y continuar trabajando en negociaciones bilaterales con EE.UU. sobre un acuerdo económico que se ha estado discutiendo durante años. A cinco años de la entrada en vigor del Brexit, un sondeo de YouGov indica que el 55 % de los británicos considera que fue un error salir de la UE, mientras que solo el 11 % opina que ha sido más beneficioso.
La aprobación de Trump ha reactivado a los defensores del Brexit, quienes se sintieron impulsados por el artículo de ‘The Telegraph’, que afirma que el Reino Unido se beneficia de aranceles más bajos que los de la UE. Los conservadores, en la oposición, buscaron destacar esta situación para diferenciarse de los laboristas tras los anuncios de Trump. Andrew Griffith, portavoz conservador de Comercio, comentó que esto podría ser una «noticia decepcionante» para los trabajadores, pero resaltó que los aranceles bajos son un «dividendo del Brexit» que protegerá empleos.
Los conservadores también se adjudican el mérito de haber iniciado las negociaciones con EE.UU. para este nuevo acuerdo, argumentando que esto favoreció el trato preferencial por parte de Trump. Sin embargo, el ministro de Empresas y Comercio, Jonahan Reynolds, destacó que el tema va más allá de la relación entre el Reino Unido y la UE, apuntando que usarlo como argumento en debates políticos es incorrecto, aunque se mostró contento por la posibilidad de que el país diseñe su propia política comercial.
DCN/Agencias