El miércoles 2 de abril, varios medios internacionales informaron que el presidente de EE. UU., Donald Trump, habría indicado a su círculo cercano que Elon Musk planeaba dejar su cargo dentro de la administración. Esta información fue inicialmente publicada por el medio estadounidense ‘Politico’, que citó a tres fuentes anónimas cercanas al mandatario.
La publicación sugiere que tanto en el gobierno como entre socios y aliados, Musk es visto como una carga política negativa. Se menciona que su salida de este rol podría ser una decisión conjunta entre él y Trump, quien, a pesar de esto, aún lo considera valioso y podría permitirle un papel más secundario.
Sin embargo, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, desmintió las afirmaciones de ‘Politico’, calificando la noticia como sin valor. En su declaración en la red social X, afirmó que tanto Musk como el presidente han coincidido en que él dejará su cargo como empleado especial del gobierno al finalizar su trabajo con DOGE, la comisión de recorte del gasto federal.
A pesar del desmentido, Trump había comentado el 31 de marzo que ve a Musk como una persona excepcional, aunque también reconoció que tiene una gran empresa que dirigir. Esto sugiere que Musk podría regresar a sus responsabilidades en el sector privado.
Desde su llegada al gobierno, Musk ha disfrutado de un acceso inusual a distintas agencias, incluso al Pentágono y la CIA. Aunque se habla de su posible salida del puesto de consejero del presidente, se indica que podría mantener un rol informal como asesor, sugiriendo que Musk no desaparecería completamente del entorno político del presidente.
En resumen, aunque la Casa Blanca desestimó la noticia sobre una salida inminente de Musk, las discusiones sobre su futuro en la administración continúan en el aire.
DCN/Agencias