Este particular grupo de 10 mujeres venezolanas hizo historia este 2017, no solo por representar distintas facetas del éxito como artífices en los más diversos ámbitos y latitudes, sino por resultar fuentes de inspiración más cercanas a lo humano que a lo divino, así como por el impacto que sus logros tienen en otras mujeres y hombres nacidos en esta “Tierra de Gracia”, que los comprometen a dar lo mejor de sí mismos diariamente.
Son damas irreverentes, inconformes, decididas, disciplinadas, perseverantes y soñadoras: mujeres empoderadas destacando en deporte, cultura, sociedad y tecnología; razón por la que el equipo de Efecto Cocuyo quiere reconocerlas y homenajearlas.
Su vida ha cambiado tanto como sus estilos de cabello: de sus rizos castaños al tinte azul y ahora a un rapado platinado; de su humilde casa en el oriente del país a una residencia en Barcelona, España. La campeona mundial en triple salto, Yulimar Rojas, sabe lo que es construir una carrera deportiva desde abajo.
Nacida en Caracas, pero criada en Anzoátegui, se hizo merecedora del reconocimiento de la gobernación y el Instituto Regional de Deportes. Bajo la tutela del nueve veces campeón mundial cubano, Iván Pedroso, logró el oro en el torneo bajo techo de Portland, Estados Unidos, en el que ganó con un salto de 14.41 metros de distancia; y en el Mundial de Atletismo de Londres 2017 (14.91 metros).
Estos son apenas los primeros galardones que recibiría este año: el 14 de diciembre obtuvo el premio al Atleta del Año del Circulo de Periodistas Deportivos (CPD); en noviembre, fue elegida mejor atleta femenina de América del 2017 por las Asociaciones Nacionales de Comités Olímpicos (ANOC), distinción que le fue conferida en Praga, República Checa; y Atleta Femenina Revelación del Año de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF). Salto a salto, Rojas está decidida a seguir sorprendiendo.
En medio de la crisis económica, este año el deporte femenino ha logrado unir a los venezolanos en un solo querer: ver a nuestra bandera ondear como símbolo de esfuerzo, disciplina y constancia. Las jugadas de la delantera de 18 años, Deyna Castellanos, han renovado el orgullo por el fútbol nacional y consiguieron poner el foco en el balón pie femenil en Venezuela; país en el que se habla más de la Vinotinto masculina y de un Caracas–Magallanes.
“La mujer maravilla”, como los medios la apodaron, fue finalista al premio The Best Football Awards 2017, donde estuvo a escasos puestos de grandes del deporte como Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, y fue nominada al premio Puskás. En ambos casos, no obtuvo el reconocimiento pero sí el amor y el apoyo de sus compatriotas y de sus compañeras de equipo, quienes se vieron muy bien representadas en la disputa por el galardón.
El próximo año será embajadora del Mundial de Fútbol Femenino Sub-17 que se realizará en Uruguay, irá al estreno de la película “Nos Llaman Guerreras“, que narrará el trayecto del equipo nacional hasta la competencia mundialista de Jordania y continuará sus estudios en la Universidad Estatal de Florida, en Estados Unidos. ¡Grande, Deyna!
Un tataki de lomo, un chivo al coco preparado con cordero y una mousse de parchita sellaron el destino de María Gracia Sosa, quien se coronó el pasado 12 de diciembre como la ganadora de la versión uruguaya del programa de televisión de competencia culinaria amateur con éxito internacional, MasterChef.
“Aquí está el Caribe, Venezuela, pero con una visión cosmopolita que hace de este postre una verdadera Joia”, valoró uno de los jurados de la final de la competencia, el chef Sergio Puglia.
Sosa, oriunda de Valencia, estado Carabobo, se formó como médico en la Universidad de Carabobo (UC) y ejerció en la Cruz Roja Venezolana. Su vida académica y profesional transcurría sin ningún inconveniente, hasta que un secuestro express truncó sus planes de continuar su carrera en el país. Paró su especialización en cirugía general y emigró a Uruguay para continuar allá sus estudios de postgrado.
Ahora Sosa tiene un futuro no sólo en la medicina, sino también en la gastronomía: recibió un premio de 200 mil pesos uruguayos, un curso de cocina profesional en el Instituto Crandon de Uruguay, un auto nuevo y un viaje a España, donde recibirá clases en el restaurante El Celler de Can Roca; siendo esto último lo que le hace más ilusión.
Hablar de desnutrición en una Venezuela cuyo gobierno fue premiado en el año 2015 por laOrganización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), por su trabajo en la reducción de la pobreza y el hambre, resulta una verdad incómoda. La nutricionista Susana Raffalli se atrevió a hacerlo este 2017 junto a distintas organizaciones no gubernamentales del país.
La egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (Incap), se ha dedicado, junto a un grupo de profesionales y voluntarios, a tomar el pulso de la situación alimentaria de los venezolanos para dejar al descubierto la actuación del Estado.
El hecho de que Venezuela es el cuarto país con menor desnutrición infantil, según el Examen Periódico Universal (EPU) de octubre de 2016, gracias a unas cifras desactualizadas, es apenas la primera “concha de mango” que han detectado Raffalli y sus colegas; quienes están comprometidos a seguir dando cuenta de la salud alimentaria de los venezolanos.
Frente a la crisis económica, política y humanitaria, Luz Mely Reyes, directora general de Efecto Cocuyo, cree que “es la mejor época para ser periodista. Especialmente en Venezuela”, según declaraciones para Americas Quarterly, publicación estadounidense que la incluyó en su Top 5 de periodistas latinoamericanos de este año.
También fue reconocida el pasado 29 de noviembre por dos respetables medios digitales españoles, Esglobal y Hay Mujeres, como una de las intelectuales más influyentes de Iberoamérica. Y es que 25 años en una profesión con tantas dificultades para ejercerlo, merece más que unos pocos aplausos.
Mucho antes de siquiera imaginar fundar un medio de comunicación, Luz Mely fue pasante del diario Últimas Noticias, docente de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) y la Universidad Simón Bolívar (USB); dirigió el diario 2001 y escribió el libro “Con la vagina bien puesta”.
A la fecha, Efecto Cocuyo es más que la materialización de su sueño -compartido con Laura Weffer y Josefina Ruggiero-, es fruto de la pasión y las ganas de hacer “periodismo que ilumina” en medio de las sombras.
Sólo es posible conocer a Yolanda Pantin a través de sus versos. Por medio de ellos nos habla sobre su infancia, su país, la noche, el amor. Pertenezco a este pedazo de la tierra./ Reconozco como míos/ el aire/ que fue de mi infancia,/ los relatos de mis padres/ jóvenes y eternos/ cuanto su vista levantó/ de estos valles/ donde abreva en deseo.
Letra por letra, Pantin conquista a los lectores desde mediados de la década de los 80. Este 2017, 36 años después de publicada su primera obra, “ Casa o lobo” en 1981, “Lo que hace el tiempo” fue merecedora del premio Casa de América de Poesía en España; elegido entre 961textos.
El escritor está solo/ solo ante él/ solo ante el mundo/ solo ante la persona que ama. El escritor tiene un gran miedo/ “¿qué diferencia este amor del otro?”/ -la persona amada lo mira desde el fondo de sus ojos-/ El escritor está aterrado/ El amor blande su arma contra un niño. Pantin quiere provocar, quiere acompañar la soledad, quiere hacer reflexionar sobre la vida y la muerte. Es “un poemario íntimo que activa al mismo tiempo las regiones de la meditación y el pensamiento”, aseguró el jurado conformado, entre otros, por Luis García Montero. Lo logró.
Su voz nos invita a pasar a su hogar: un lugar donde cualquier fecha es una buena excusa para bailar y cantar al son del tambor y las maracas: “Hoy mi pueblo está de fiesta/ se siente gran emoción/ y todo el mundo bailando/ al ritmo de la canción”. Aunque no todo es felicidad. En su casa también se sufre: “Me dan ganas de llorar/ ver como matan a la gente/ en este bello país/ en mi pueblo inocente”.
Betsayda Machado y la parranda de El Clavo, nombre que lleva su tierra de origen, una pequeña población de Barlovento, han llevado los ritmos afrovenezolanos al norte del continente: Miami, Washington, Boston, Philadelphia, Nueva York. El video promocional del tour “Sabrosito Rico” prometía llevar el calor caribeño al invierno americano y lo lograron.
Captaron la atención del crítico musical del diario estadounidense The New York Times, Jon Pareles, quien aseguró que es “el tipo de grupo que los amantes del world music se emocionan al descubrir: vital, con trayectoria, local, acústico y de raíces autóctonas”. Semejante piropo a la música folklórica barloventeña, seguramente inspirará una canción que interpretará la “voz de Venezuela” con todo el calor de su tierra.
Diseño gráfico, dibujo, pintura, fotografía. Esta caraqueña “le pone” a todo lo que esté relacionado con el arte. La bandera, lo urbano, los billetes; en lienzo o en plexiglás. Es el resultado, la forma que toman los elementos que inspiran a la artista plástica, María Fernanda Lairet.
El pasado viernes 17 de noviembre ganó el premio internacional “Global Art Awards” en la categoría Street Art por el collage visual que tenía como temática el papel moneda de los Emiratos Árabes Unidos; que forma parte de una de sus series más conocidas: Narrativas globales, conjunto de obras que buscan expresar la desaparición de los billetes.
Es egresada del Instituto de Diseño de Caracas y actual estudiante de la Universidad de Arte y Diseño de Savannah, en Georgia, Estados Unidos. La combinación de técnicas, materiales y los colores vibrantes son la marca distintiva de su obra.
Detrás de sus rizos y de su descripción de Instagram “en français”, hay una mirada particularísima del mundo, que este año fue aplaudida por la prensa francesa, con el premio al mejor trabajo fotográfico de la prensa extranjera por su cobertura del Festival de Cine de Biarritz.
También escribe y hace periodismo. Su particular forma de ver, le viene en la sangre: es hija del dirigente del Partido Comunista (PCV) y exdirector de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Héctor Mujica. Aunque también le vino del estudio: “Autodidacta en la fotografía hasta encontrar al maestro Nelson Garrido a través del maestro Roberto Mata”, explica en su portal web.
En París, en la India, Brasil o Pekín, Mujica mantiene su vena rebelde; la que le permite apoyar a su país donde quiera que se encuentre. Es por ello que dedicó el galardón al diario Tal Cual, que este año se vio en la obligación de dejar de circular en su versión impresa: “Es importante no quedarse callado en ninguna oportunidad grande o pequeña que tengamos”.
Innovación, tecnología, desarrollo y liderazgo, no sólo son las palabras en las que se piensa al referirse a uno de los buscadores web y centros de investigación más importantes del mundo, sino que también describen a la criolla que lleva las riendas de la filial de Google en México desde marzo de este año: María Teresa Arnal.
Graduada de Ingeniera Industrial en la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), con estudios en Columbia Business School y cofundadora del Instituto Superior para el Desarrollo de Internet (ISDI) en México, Arnal está muy clara de cuál es el rumbo que debe llevar su vida y qué es lo que necesita para lograrlo.
Así lo hizo saber en su charla en el 4 Women Forum, titulada “dirigiendo una compañía y formando una familia”. A la fecha no sólo reparte su tiempo entre sus hijos y los 65 millones de internautas mexicanos, sino que también se dedica a aconsejar a otras personas sobre cómo alcanzar el éxito que sueñan.
EC